Transparencia electoral 0

lavisiononline, Sunday 22 October 2006

Por José R. Uzal

El fraude electoral ocurre en las democracias de Hispanoamérica pero no en EE.UU. En nuestros comicios no hay necesidad de observadores extranjeros y las deficiencias que han ocurrido han sido en su mayor parte errores humanos los cuales son corregidos inmediatamente. Otros problemas de mayor cuantía son resueltos por el sistema judicial o por legislación. La transparencia de nuestro sistema electoral no ha estado en duda a pesar de la debacle del año 2000. Desafortunadamente, los tiempos cambian y tecnología nos ha proporcionado las maquinas electrónicas de votación las cuales, en su presente forma, ponen en tela de juicio los resultados electorales. Las maquinas de votación electrónica son tecnológicamente simples. El problema se halla en la vulnerabilidad de la programación. Los códigos fuentes donde se encuentra todo tipo de oportunidad para alterar los resultados electrónicamente sin peligro de ser detectados, son propiedad de los manufactureros, los cuales no tienen obligación de revelarlos. Al no dejarse ver los códigos de programación la transparencia de los resultados siempre estarán en duda. 

La Comisión de Asistencia a las Elecciones, EAC por sus siglas en Ingles, tiene a su cargo el certificar las maquinas  y otorgarle a los estados billones de dólares en becas para que estos lleven a cabo estudios y otras actividades que promuevan la efectividad y transparencia de las elecciones federales. El presidente de dicha entidad, le ha pedido que los manufactureros de las maquinas electrónicas de votación que le revelen sus códigos de programación a los oficiales electorales para que estos puedan analizarlos y  añadió “el revelar los códigos de programación de la las maquinas, línea por línea, ayudaría a restaurar la confianza del publico en el proceso electoral”. Pero el develamiento de los códigos fuentes no es suficiente en si mismo, tiene que estar acompañado por programas y maquinas cifradas que aseguren que el programa que utiliza cada maquina es el que esperan utilizar las autoridades electorales. 

En menos de 2 semanas, se llevaran a cabo comicios generales. El control de la Cámara y el Senado, en manos de los Republicanos, están en juego y las encuestas y la opinión de los expertos favorecen a los Demócratas. Un resultado diferente crearía un escándalo similar a lo que sucedió en Venezuela con el referendo de Chávez, en México con la elección de Calderón y mas recientemente en Ecuador donde Correa el candidato favorito se ha visto forzado a ir a una segunda vuelta. Un resultado contrario a las encuestas o las indagaciones de los votantes al salir de las urnas, causaría todo tipo de demandas legales, acusaciones e investigaciones. Todo esto se puede evitar de manera simple y tecnológicamente factible.   

Los manufactureros de las maquinas de votación usan básicamente dos programas, uno para votar y otro para tabular los resultados. Los supervisores de elecciones usan el sistema de muestras al azar (random sampling para los spanglish parlantes) para verificar los resultados. Este sistema es excelente para determinar defectos en líneas de producción pero totalmente ineficaz para encontrar problemas en sistemas exactos como lo son los programas de computación.

Si el programa usado no esta cifrado (encrypted para los spanglish parlantes) para que produzca un número único que lo identifique, no es posible determinar si el programa que usa la maquina es el mismo que selecciono el Supervisor de Elecciones o si es el programa en uso en otra maquina en el mismo colegio electoral. Al cifrarse el programa y producir un numero único se puede verificar mediante un simple dispositivo si el número en la maquina coincide con el número del programa correcto. Cualquier alteración al programa, por minúscula que fuese, arrojaría un número diferente. Lo mismo sucedería con los programas de tabulación. Una vez que se determine el programa en uso, el código de programación se tiene que hacer público para que los expertos lo estudien. Australia, India y Nueva Zelanda y varios países europeos usan este sistema.

Los programas que controlan la votación y la tabulación son simples y la mayoría de los manufactureros usan productos de consumo de bajo nivel tales como Windows NT y Microsoft Access. Hoy en día los manufactureros solo les proporcionan a los Supervisores de Elecciones el número de la versión que usan. No hay que ser experto en informática para comprender la oportunidad de fraude que existe en este proceso como se esta llevando a cabo. Las maquinas no son el problema, es la forma de implementar la tecnología es lo que causa incertidumbre. La transparencia de nuestros comicios se puede garantizar con el simple proceso de cifrar el programa que se va a usar y obteniendo un dispositivo de un abastecedor independiente para verificar que el programa de votación en uso es el aprobado por Supervisor de Elecciones. El proceso de votación electrónico demanda  balance y verificación entre los manufactureros, las autoridades electorales y científicos independientes.

Faltan pocos días para los comicios y no hay tiempo para implementar las correcciones necesarias, solo nos queda esperar los comicios y sus resultados. Sin transparencia electoral nuestra republica no funciona.

José R. Uzal (uzal@msn.com) escribe para el Latino Semanal., en West Palm Beach FL, sobre temas de interés para los hispano parlantes.

El Voto Electrónico 0

lavisiononline, Monday 16 October 2006

Por José R. Uzal [ uzal@msn.com ]

La votación electrónica continúa aumentando. Las próximas elecciones generales del 7 de noviembre se llevaran a cabo, casi en su totalidad, usando maquinas electrónicas en lugar de balotas de papel. Es de esperar que todo tipo de tecnología de punta experimente problemas y encuentre detractores en la primera generación. En los comienzos del comercio electrónico se descubrieron fraudes, problemas con las transacciones y errores pero ya hoy en día es perfectamente seguro adquirir mercancías a través de la red cibernética. Lo mismo ocurrió con las cajeras automáticas que ahora nos permiten hacer operaciones bancarias 24 horas al día, eficientemente.  En el caso de la nueva forma de votar la transparencia del proceso electoral y el futuro de nuestra democracia están en juego.

Las maquinas de votación electrónica son tecnológicamente simples. El problema existe en la vulnerabilidad de la programación. Los códigos fuentes donde se encuentra todo tipo de oportunidad para alterar los resultados electrónicamente sin peligro de ser detectados, son propiedad de los manufactureros, los cuales no tienen obligación de revelarlos. Mientras esta situación continué va a haber toda clase de acusaciones de fraude y desconfianza en los resultados electorales.

En Venezuela, las máquinas votación de Smartmatic, (empresa incorporada en Boca Ratón Florida, y propietaria de Sequoia Voting Systems esta ultima proveedora de un gran numero de maquinas de votación en Estados Unidos); estuvieron en comunicación con el CNE (Consejo Nacional Electoral) durante toda la votación en el pasado referendo contra el régimen de Hugo Chávez. Los expertos en informática confirman que la comunicación en ambas direcciones permite que desde el CNE, les enviaran cualquier virus o bomba lógica a cualquier máquina y tener información en línea del resultado parcial de la votación. Al electorado no se le entrego un recibo de votación. Estos quedaron bajo la custodia del Plan República y el CNE. Al finalizar la votación se imprimieron conteos de cada máquina. Dichos conteos no eran transparentes ya que existía la posibilidad cambiar el resultado a través de la comunicación entre el CNE y las máquinas. Los códigos fuente de programación de Smartmatic continúan siendo secretos aquí en EE. UU y en Venezuela

En Brasil se han usado las maquinas electrónicas de votar, por 10 años sin evidencia de que se halla cometido fraude en ninguna elección. Como en Venezuela el TSE (Tribunal Superior Eleitorial) no imprime un recibo después de cada voto, pero cada máquina de votar sólo está conectada a la terminal de mesa y no al TSE. Cada candidato tiene un número único, el cuál siempre empieza por un par de dígitos que identifican a su partido. Al concluir el periodo electoral el presidente de la mesa anuncia el cierre de la votación, y procede a imprimir el resumen de todos los votos registrados en cada urna. Se imprimen de los resultados de cada maquina frente a testigos de los partidos, fiscales electorales y miembros de mesa. Los registros de cada voto se almacenan en un disquete que está dentro de la máquina. La transmisión de los votos para el conteo final y oficial se hace en el TRE (Tribunal Regional Eleitoral) de cada estado, y el conteo esta listo en pocas horas.

En EE.UU. el congreso creo la Comisión de Asistencia a las Elecciones, EAC por sus siglas en Ingles, como parte de las reformas que entraron en vigor después del debacle electora en Noviembre del 2000. El grupo tiene a su cargo el certificar las maquinas  y otorgarle a los estados billones de dólares en becas para que estos lleven a cabo estudios y otras actividades que promuevan la efectividad y transparencia de las elecciones federales.

DeForest Soaries, presidente de dicha entidad, ha pedido que los manufactureros de las maquinas electrónicas de votación revelen sus códigos de programación a los oficiales electorales para que estos puedan analizarlos. El Sr. Soaries añadió “el revelar los códigos de programación de la las maquinas, línea por línea, ayudaría a restaurar la confianza del publico en el proceso electoral”. Soaries también ha sugerido que la EAC le debería pedir a los proveedores de las maquinas que revelen el código bajo un acuerdo de confidencialidad. Esto les permitiría a científicos en computación analizar los códigos y encontrar manipulaciones, si existiesen, dándole transparencia al sistema. Los proveedores de las maquinas no deben mantener estos códigos en secreto frente a las autoridades electorales pero tiene el derecho de mantenerlos secretos frente a sus competidores. El uso de esta nueva tecnología no debe poner en tela de juicio los comicios electorales, los cuales son la base de nuestra democracia. Todos los que tengan derecho al voto tienen la responsabilidad de ejercerlo pero también tienen el derecho a saber que todos y cada uno del los votos cuentan.

José R. Uzal escribe para el Latino Semanal., en West Palm Beach FL, sobre temas de interés para los hispano parlantes.

Chavez y el voto 0

lavisiononline, Tuesday 03 October 2006

Por José Uzal (uzal@msn.com)

Mientras Castro languidece en su lecho de muerte, Hugo Chávez, el presidente de Venezuela y dictador en entrenamiento, trabaja activamente para conseguir el objetivo de su mentor: destruir a  Estados Unidos. El peligro más grande que presenta Chávez, es que aparenta ser un mequetrefe. Nada más lejos de la verdad. El incipiente dictador es un formidable adversario, con dinero, con poderosos aliados y con acceso a la economía norteamericana. Esto lo sitúa en una perfecta posición para ser una quinta columna y tratar de destruirnos desde dentro.

El gobierno de la Republica Bolivariana de Venezuela, como la bautizo Chávez, es propietario de la empresa petrolera CITGO, una de las más importantes de EE.UU., la cual tiene un sistema vertical de distribución de petróleo desde la refinería hasta el consumidor, generando petrodólares para Chávez a cada paso. Venezuela nos abastece el 75% del combustible consumido en la costa este. Esto estas bien documentado y después del discurso de Chávez en las Naciones Unidas los americanos han comenzado a evitar comprar combustible en la estaciones de servicio CITGO.

Lo que no es muy conocido es el hecho de que una empresa venezolana compro uno de los principales manufactureros de maquinas electrónicas táctiles de votación. Cuando la empresa inglesa De La Rue PLC, famosa por imprimir el dinero que se usa en cientos de países, decidió vender a una de sus sucursales, Sequoia Voting Systems, la compradora fue la empresa Smartmatic.

Smartmatic, con base en Boca Ratón, Florida, es originalmente una empresa venezolana  que subsecuentemente fue incorporada en el Estado de Florida en el año 2000. Smartmatic era una  pequeña empresa en Caracas que le prestaba servicios de computación a los bancos  en Latinoamérica. A pesar de no tener ninguna experiencia en sistemas de votación electrónica el Consejo Nacional Electoral de Venezuela le otorgo, en 2004, a la empresa un contrato de $100 millones de dólares para reemplazara las maquinas electrónicas táctiles de votación que se usaron en el Referendo contra Chávez. El vicepresidente de la empresa es a su vez el presidente de Bizta Corp., la cual le provee a Smartmatic los programas de computación que dicha empresa usa en las maquinas electrónicas táctiles de votación   El gobierno venezolano es propietario del 28% de Bizta. El vicepresidente venezolano y el embajador de esa nación en Estados Unidos están emparentados o son amigos íntimos de los gerentes de Smartmatic.

El verano pasado la opinión pública americana se opuso totalmente que una empresa árabe comprara de los ingleses el derecho a operar un gran número de puertos importantes en EE.UU. Pero el hecho de que una nación abiertamente opuesta a nuestra sistema de vida tenga el control de un gran porcentaje de las maquinas de votación electrónica que se usan en nuestras elecciones a pasado totalmente desapercibido. Una dependencia del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, el Comité de Inversiones Extranjeras en Estados Unidos, conocido por sus siglas en Ingles CFIUS, tiene a su cargo investigar si las adquisiciones por extranjeros pudieran ser un riesgo a la seguridad nacional. Ahora bien CFIUS solo investiga las transacciones cuando los involucrados en estas operaciones se someten voluntariamente a ser analizados. Smartmatic no pidió que el CFIUS revisara la compra. La Congresistas Carolyn Maloney (D NY) escribió una carta en Mayo de este año al CFIUS pidiendo que dicha entidad federal investigara la compra de Sequoia Voting Systems por Smartmatic. Hasta el momento no le han respondido.

Quizás, el gobierno americano piensa que los hispanos no tienen la capacidad informática necesaria para programar los resultados de las elecciones, o no les importa que el gobierno de Chávez este detrás de esta empresa. La realidad es que el talento informático hispanos esta a la par de cualquier otro grupo en el mundo y la tecnología que se usa en la maquinas de votar es tan simple como la se utiliza para producir calculadoras electrónicas y hay suficiente evidencia de que el gobierno de Chávez tiene una gran participación en Smartmatic.

En la mayoría de los países europeos donde se usan maquinas de votar, los códigos de programación so públicos y pueden ser estudiados por expertos independientes que tienen el conocimiento para detectar programas que puedan alterar los resultados. La Corte Suprema dicto que, en los EE.UU., los códigos de programación son propiedad privada de las empresas y por lo tanto no están sujetos escrutinios independientes. Esto le permite a las empresas que controlan las maquinas a escribir cualquier tipo de código en la programación sin miedo a que el programa sea escudriñado por entidades independientes. El debate publico en este momento es sobre si las maquinas de votar deben producir un comprobante o no al votante. Son pocos los que cuestionan la imparcialidad de las maquinas a pesar de gran evidencia a lo contrario. La realidad es que sin tener acceso al código de programación, lo que demuestre el comprobante puede ser diferente a lo que la maquina fue programada para interpretar. Los venezolanos tienen la capacidad de programar los resultados de las elecciones, sin dejar rastro alguno. Las elecciones del 2000 socavaron la confianza del electorado en el sistema. Otro escándalo sobre resultados electores crearía caos en la nación. Nuestros enemigos lo saben y están en posición de hacerlo.

José R. Uzal (uzal@msn.com) escribe para el Latino Semanal., en West Palm Beach FL, sobre temas de interés para los hispano parlantes.