El apoyo

lavisiononline, Tuesday 16 October 2007 04:57:40

Por José R. Uzal

El congreso y el presidente tienen que abandonar el juego político de quien va a terminar la guerra. Los Demócratas quieren que Bush sufra la derrota en la guerra que el comenzó. Los Republicanos quieren que la derrota sea del próximo presidente. Ambos alegan que apoyan las tropas.

El pueblo americano quiere terminar la guerra con honor y ver los resultados del sacrificio humano y monetario que ha hecho la nación en Iraq y Afganistán. Brindarle el apoyo a nuestras tropas es no permitir el continuar derramando la sangre de nuestros soldados, mientras el congreso y la administración protegen sus intereses políticos.

Nadie tiene idea a donde van las ganancias de la venta del petróleo Iraquí. Los organizadores de la guerra, calculaban que el petróleo pagaría por el conflicto. No solo no ha pagado por la guerra sino que no se han visto por ninguna parte. Nadie habla del petróleo, solo de los nuevos billones que se le tienen que enviar al gobierno Iraquí para que obtenga legitimidad dándole trabajo a las masas. Nadie habla de los billones que los contratistas norteamericanos han ganado en la guerra sin darles trabajo a los nativos, alegando problemas de seguridad. Solo se habla de más dinero. Pero todos apoyan las tropas.

Fuimos a Iraq alegadamente a derrotar a los enemigos de Estados Unidos. La misión, según se explico, era neutralizar los regimenes que arman el terrorismo en el medio oriente. La realidad es que enviamos las tropas con las manos atadas. Las enviamos para defender el bienestar de los iraquíes y de los intereses creados, no los intereses de nuestra nación. El resultado ha sido que la fuerza militar más poderosa del planeta no ha podido destruir a los insurgentes por falta de voluntad política. Nuestra seguridad nacional no esta garantizada. El único triunfo en Iraq ha sido el de poner la opinión mundial en contra de Estados Unidos y darle a los Islámicos ímpetu para un ataque terrorista nuclear.

Si hubiéramos ido a Iraq con la intención de derrotar el terrorismo internacional y asegurar nuestra seguridad nacional, en lugar de ir con el objetivo de instalar un gobierno democrático, no estuviéramos en la presente situación. Deberíamos haber declarado ley marcial hasta que terminaran las hostilidades. Entonces y solo entonces le debiéramos haber permitido a los iraquíes formar un gobierno. Eso fue lo que hicimos en la Segunda Guerra Mundial en Alemania y Japón y hoy son nuestros mejores aliados.

Uno no demuestra apoyo a las tropas mandándolas a morir en una guerra que obviamente no tiene como propósito defender nuestros intereses nacionales. El apoyo tampoco se demuestra abandonando la misión y dándole la los enemigos de Estados Unidos un triunfo que les dará arranque para perpetrar nuevos ataques.

José R. Uzal (uzal@msn.com) escribe para el Latino Semanal., en West Palm Beach FL, sobre temas de interés para los hispanos parlantes.

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