November 2006
Los botamos
Por José R Uzal
En las pasadas elecciones generales el pueblo americano decidió terminar con el gobierno monopartidista, regresar al modelo bipartidista e imponerle supervisión al presidente Bush. El partido republicano perdió el control de la Cámara y el Senado y de 28 gobiernos estatales. El voto hispano fue decisivo en muchas contiendas reñidas pero donde en realidad lo que causo la derrota a los republicanos fue en el voto de los americanos contra la inmigración ilegal. En Octubre del 2005 la Casa Blanca le envió al Congreso una sugerencia para un proyecto de ley sobre la inmigración ilegal y el control de la frontera sur. La idea era hacer la inmigración ilegal un tema de controversia en la elecciones del 2006. El “Proyecto de Protección de la Frontera, Antiterrorismo, y Control de la Inmigración Ilegal 2005”, catalogado en los registros como HR 4437 fue aprobado el 16 de diciembre, 2005. En mayo del 2006 el Senado aprobó el proyecto de ley S2611. El Congreso y el Presidente continuaron hablando de resolver este problema para que el pueblo americano no los acusara de ser flojos sobre la inmigración, durante el periodo electoral. Los hispanos nos convertimos en una perfecta “arma de distracción masiva”. Era mejor hablar de los peligros de la inmigración ilegal que tener que enfrentarse a la realidad de la guerra en Iraq. El repudio de la comunidad hispana de EE.UU. al proyecto de ley 4437 fue total y contundente. Dicho proyecto ha fue rechazado por inmigrantes legales e ilegales, en las multitudinarias manifestaciones del verano pasado. Nunca antes se habían visto demostraciones pacificas de esta magnitud en la nación. El pueblo americano comenzó a reaccionar ante los eventos. Los americanos se preguntaban por que los ilegales no protestaban por las condiciones existentes en sus países de origen, otros comenzaron a promover un azote contra los inmigrantes en forma de ordenanzas locales y en muchos casos con violencia. Los estrategas republicanos habían logrado que el votante americano tuviera una nueva noción del problema migratorio pero nadie, ni ellos ni la prensa, ni los lideres hispanos, ni el Congreso, ni el Presidente tenían la menor idea de cual debería ser el próximo paso. Ninguno de ellos quiso reconocer que una reforma migratoria dirigida a una solo frontera y a un solo pueblo nunca podrá llegar ser realidad en un país de leyes como los Estados Unidos. El electorado norteamericano, reaccionando a la propaganda política, seguía demandando una solución al problema migratorio. El Congreso y el Presidente continuaron debatiendo si expulsarnos o explotarnos. Al final la Cámara y el Senado no llegaron a un acuerdo sobre las dos versiones y lo único que el Congreso, dominado por los republicanos, aprobó fue algunos fondos la construcción de una muralla en la frontera sur. La guerra en Iraq retorno al frente del dialogo nacional y el electorado se quedo sin una solución a un tema visceral para ellos. Los resultados de las pasadas elecciones, según las encuestas de salida, demostraron que los votantes americanos reaccionaron en contra del Congreso por no encontrarle una solución al problema migratorio. La guerra en Iraq no impacto el voto americano tanto como la inercia sobre la inmigración. El voto hispano fue decisivo en muchas contiendas pero lo que en realidad le causo la derrota a los republicanos fue el voto de los americanos contra la inmigración ilegal. De una forma u otra los hispanos botamos a los republicanos con nuestro voto y con los votos contra nosotros. Si los demócratas quieren llegar a controlar la Casa Blanca en el 2008 deben prestarle atención a los resultados del 2006 y encontrar una solución justa y equitativa al problema de los indocumentados.
José R. Uzal (uzal@msn.com) escribe para el Latino Semanal, en West Palm Beach FL, sobre temas de interés para los hispanos parlantes.
El Golfo Pérsico
por José R. Uzal
Lo mas intrigante de la situación en Iraq no es el por que EE.UU decidió invadirlo, lo intrigante es porque nos quedamos. Estados Unidos tiene gran experiencia en intervenir en otros países. Las naciones de Latinoamérica han sido intervenidas mas de 80 veces (http://www.zompist.com/latam.html) con justificaciones similares a las que se usaron para intervenir en Iraq. A parte de Haití, Nicaragua y Cuba las intervenciones fueron relativamente cortas y produjeron dictadores que protegían nuestros intereses. La política era entrar y buscar a un Trujillo, Batista, Duvallier, Rojas Pinillas, o un Pinochet y ponerlos en el poder para que protegieran los intereses del gobierno de Estados Unidos. En Iraq, EE.UU. cambio el esquema. En lugar de controlar el ejército, los políticos y la capacidad productiva del país y ponerlos en manos de un títere nuestro; EE.UU opto por destruir el ejército, la sociedad civil y la capacidad productiva de Iraq y quedarse en la región. Es obvio que entramos en Iraq sin pensarlo bien y sin tomar en cuenta nuestra experiencia histórica y los resultados han sido desastrosos. Collin Powell, el secretario de estado en ese tiempo, advirtió no invadir a Iraq sin tener una estrategia de salida y comento que entrar en Iraq era como entrar en una tienda de porcelanas finas donde la política sobre la mercancía es “si usted la rompe la tiene que pagar”. La guerra en Iraq es insostenible, política y económicamente. Podemos ganar todas las batallas y al final perderemos la guerra si continuamos demandando una victoria total, sin describirla. El pueblo americano, básicamente conservador, le envió un mensaje a la administración al elegir suficiente demócratas para cambiar el control de la Cámara y el Senado. El mensaje fue: salgamos de Iraq. El abandonar a Iraq en este momento seria desastroso para la seguridad el mundo occidental, para la sobre vivencia de Israel y para nuestro nivel de vida. Tenemos que asegurarnos, como nación, que podemos contar con las reservas petroleras de Iraq y de todo el Golfo Pérsico y evitar que estas caigan en manos de nuestros enemigos. No podemos repetir el error que cometimos al entrar sin pensarlo bien. Salir de Iraq requiere análisis, planificación y una política que tome en cuenta a todos los países de la región. No podemos entrenar un nuevo ejército sin que este tenga un líder nacional. No podemos dividir al país entre los sunís, chiítas y kurdos ya que no podemos darle la independencia los kurdos sin causar grandes problemas con nuestro aliado en la OTAN, Turquía y no podemos dejar a los sunís sin petróleo condenados a ser una nueva Palestina. Abandonar a Iraq precipitadamente o establecer un horario de salida seria un error garrafal. Iraq no es Vietnam. La famosa teoría de los dominós que nos mantuvo en Vietnam no se puede aplicar a la situación en Iraq. En Vietnam y en ninguno de los países adyacentes había petróleo y la existencia de Israel no estaba en peligro. La región del Golfo Pérsico, suple una tercera parte de todo el petróleo que se consume diariamente en el mundo occidental y la perdida de Iraq provocaría la eventual destrucción de Israel. Las fichas de domino en la región del Golfo Pérsico son mucho mas importantes. El Congreso, la administración y el gobierno de EE.UU. (si, son tres entidades y una sola nació) le deben al pueblo americano una solución al problema iraquí. Los intereses creados que están lucrando con la guerra no quieren una solución pero el pueblo la demanda. El mundo la demanda. Nuestro futuro la demanda.
José Uzal [ uzal@msn.com ]
Iraq
Por José R. Uzal
En una conversación telefónica de 15 minutos, Nuri Kamal al-Maliki, el primer ministro de iraquí le preguntó a Bush sobre `rumores’ de que EE.UU. disminuirá el apoyo a Iraq. En respuesta, Bush destacó su compromiso al gobierno democráticamente electo de Iraq y animó al primer ministro a ignorar rumores de que el gobierno de Estados Unidos buscaba imponer un plazo al gobierno de al-Malaki para acabar con la violencia.
“No hay un plazo” para terminar con el apoyo de Estados Unidos, manifestó Bush el cual llamó a al-Maliki para hablar sobre la necesidad de usar una “apropiada acción política y militar” contra el terrorismo y la milicia. Agregó que ante esas preocupaciones, Bush le respondió a Maliki, “no se preocupe, “todavía” tiene nuestro apoyo”. Con esa respuesta Bush le impuso a Maliki un plazo abierto. Maliki no tiene forma de saber cuando el apoyo terminara. Con esos truenos no hay quien duerma.
Nuri Kamal al-Maliki, el primer ministro de Irak es un hombre frente a una encrucijada histórica. Si toma la ofensiva hay esperanzas de que sobreviva y pase a la historia como un héroe. Si continúa su presente política, si sobrevive, pasara al olvido.
Maliki es el líder de un gobierno electo democráticamente con el sacrificio de miles de americanos. Maliki ha manifestado: “Ahora soy primer ministro y comandante general de las fuerzas armadas, pero no puedo mover una sola compañía sin la aprobación de la coalición británico-americana”.
Sin tomar en cuenta la validez del conflicto o los errores que se hayan cometido, el futuro de Iraq esta en manos del gobierno de Iraq, no en manos del gobierno de EE.UU. Es Malili y no George Bush el que tiene que resolver la situación en que se encuentra su país. Preocuparse por el nivel de apoyo que le brinden los Estados Unidos es una señal de debilidad o de falta de visón por parte del primer ministro.
Maliki esta al corriente de la situación existente. El conoce quien es quien y más importante, sabe lo que cada facción del conflicto quiere obtener. Malaki sabe que la solución tiene que ser política y no militar. El es el que tiene que llegar a un arreglo con los Sunies, los Chiítas, los Kurdos y negociar con Siria, Irán y Turquía. Los EE.UU. continúa discutiendo como llegar a una solución militar sin aumentar el número de tropas y sin cambiar la presente estrategia de no negociar con las diferentes facciones o tomar en cuenta a los países contiguos. Esta vía solo conducirá a más muertos de ambos lados y a un conflicto de larga duración que perpetuaría a EE.UU. como un ejército de ocupación. Alguien tiene que cambiar este esquema y Malaki es el indicado. En lugar de depender de las metas que le tracen los EE.UU., Malaki tiene que dejar de ser líder de los Chiítas y tomar el liderazgo de la nación y trazar el mismo las metas necesarias para restaurar el orden y la seguridad en Iraq. Para llegar a ese fin tiene que llamar a una conferencia frente a la prensa mundial y demandarle a todas las facciones que se establezca un plan dentro de un periodo de 12 meses para distribuir equitativamente las divisas petroleras entre los Sunis, los Chiítas y los Kurdos. Le debe dar a EE.UU. un plazo de seis meses para que todos los contratos de la reconstrucción de Iraq pasen a manos de empresas iraquíes. Le debe pedir a los Estados Unidos que se comprometa a no construir bases militares permanentes en territorio iraquí y que las que las existente se usen exclusivamente para el entrenamiento del nuevo ejercito de Iraq. Debe anunciar la creación de una comisión de reconciliación para condenar a los criminales en el régimen de Saddam Hussein. Reincorporar a la sociedad iraquí a los que trabajaron para el gobierno y el ejército de Sadan, que no cometieron actos criminales. Malaki, al mismo tiempo, le debe demandar a la Coalición que otorguen los fondos suficientes para continuar la reconstrucción de Iraq y debe comprometerse a erradicar la corrupción en su gobierno. Malaki debe anunciar una amnistía general y demandar la retirada gradual de la Coalición. Por ultimo el primer ministro debe comprometer al nuevo gobierno de Iraq a reconocer la existencia de Israel. La suerte de Iraq esta en manos de los iraquíes no en manos de los americanos. EE.UU. ha declarado muchas veces que si el gobierno de Iraq les pide que se retiren ellos lo harían. Es hora de que Malaki les tome la palabra y asuma su lugar en la historia como el reconstructor del nuevo Iraq. Estados Unidos removió del poder a Saddam Hussein y le dio a Iraq la oportunidad de crear una nueva sociedad basada en principios democráticos. Ahora es el momento de que los iraquíes tomen el control de su propio destino.
José R. Uzal (uzal@msn.com) escribe para el Latino Semanal., en West Palm Beach FL, sobre temas de interés para los hispano parlantes.