May 2010


Esperando lo último : La marea negra

Ese día 20 de abril del 2010 el mar estaba agitado, inquieto. Las olas golpeaban la plataforma que sostenía los tubos que como venas transportaban el crudo negro, el dorado del siglo XX , el petróleo. Esa bomba de tiempo, instalada en el fondo del mar a mil quinientos metros de profundidad .Su instalación había sido autorizada hace algunos años por el gobierno americano para extraer el petróleo ; dando el permiso de explotación sin haber sido confirmado la seguridad de las instalaciones. British Petroleum es la sociedad petrolera, responsable de la plataforma Deepwater Horizon , la sociedad Transocean es la propietaria del equipo de explotación y Halliburton es la que realizó la estructura de cemento de los pozos de petróleo en el fondo del mar. Cuando la Agencia federal del Medio Ambiente de los Estados Unidos aprobó el proyecto no se realizaron las inspecciones de verificación sino simplemente se fiaron a la credibilidad de la empresa petrolífera. BP afirmaba que las probabilidades de un accidente como por ejemplo la fuga de petróleo por perforación de un tubo serían mínimas. Más aún con la avidez de dinero y de ganancias, lo que cuenta es que no hayan obstáculos estatales para llevar a cabo los proyectos de extracción de recursos naturales.

El 20 de abril ocurrió una explosión en la plataforma, aún se desconocen las causas porque la empresa BP no ha dado ninguna declaración oficial. La explosión produjo un incendio ; dos días después del incendio, la plataforma de cemento se fue de pique al mar, causando la muerte de once personas y causando serios daños a toda la tubería, lo cual produjo fisuras en los tubos por donde se escapan más de 800000 litros de petróleo por día. A los empleados que trabajaban en la plataforma se les había dicho que si había algún problema técnico se les comunicaría, pero nadie les dijo nada el día de la explosión.

Como un dragón que lanza bocanadas de oro negro a un mar cargado de vida; ese oro negro está matando innumerables ecosistemas que están allí desde hace siglos. Sin haber sido advertidos que la mano humana, dirigida hoy en día por la ambición y la codicia podría algún día destruirlos.

No es el Golfo de México el único que está afectado con esta catástrofe, es el planeta. El planeta tierra está constituido en un 70% de agua. Los mares están infestados de deshechos nucleares, químicos y están siendo apetecidos por ese tipo de proyectos de extracción petrolera y de gas de grandes emporios económicos que obtienen ganancias extraordinarias sin ningún sentido de responsabilidad, sin principios éticos, ni preocupación ambiental.

Estamos destruyendo el planeta, no hay la menor duda. La nata de petróleo se extiende a mil ochocientos kilómetros, tocando islas donde los pájaros migratorios llegan para engendrar la vida. Algas, corales, crustáceos, mariscos, aves y otras especies marinas más embardunados de esa nata de petróleo que los asfixia y que mata con ello todo el ciclo de vida tanto del mar como de la tierra.

Cuando la naturaleza se despierta con furia a través de maremotos, huracanes, tempestades que traen consigo inundaciones; el ser humano es frágil frente a la fuerza destructible de la naturaleza.

Igualmente en este momento el mar se encuentra frente a una fuerza destructiva causada por los humanos y su recuperación ante la acción de las sustancias químicas dispersas desde el aire y a causa de la nata de petróleo es incierta. Estamos matando siglos de vida .

Para quienes dependen del mar para vivir como los pescadores quedo con la interrogación de cómo no se opusieron hace ya algunos años a ese tipo de proyecto energético. Escuché en la televisión al representante de los pescadores en Nueva Orleans que no mencionó nada sobre la responsabilidad que tiene la BP en este accidente; su argumento era que en Nueva Orleans vivían del petróleo y de la pesca y que los dos tenían que apoyarse mutuamente ante las actuales condiciones. Para mí fue como un encubrimiento de la responsabilidad que tiene la BP en este accidente. Hemos perdido la capacidad crítica para denunciar a estas grandes empresas que están decidiendo de la suerte de los recursos en el planeta ; que se enriquecen con ellos; pero que causan perjuicios enormes a la población local y al medio ambiente donde se instalan sin que haya una responsabilidad social y ambiental de su parte . Hasta cuando el planeta podrá resistir la codicia humana, no lo sé pero me inquieta. Para la población de Louisiane que en gran parte depende del recurso que da el mar para vivir; se les ha cortado su medio de subsistencia. Evidentemente el grupo de pescadores de la Louisiane va a demandar judicialmente a BP. Quizá tendrán para sobrevivir algunos años con las indemnizaciones que reciban de esta empresa. Sin embargo, sería una actitud muy conformista complaciente e irresponsable aceptar la indemnización y quedarse callado contemplando a distancia el mar durante diez a quince años cuando quizá todo vuelva a regenerarse y puedan los habitantes de esta zona costera volver a meter los pies al mar. Como es también una actitud conformista comerse el último sanduche de camarones o la última langosta de la región quizá atrapando una indigestión una noche y no hacer nada más. Qué tendría que hacer la población de toda esta zona costera de los Estados Unidos con el apoyo de los ciudadanos estadounidenses. Simplemente salir a las calles para solicitar la moratoria a todos esos proyectos petroleros, exigir la inversión inmediata en formas de transporte que dependan menos del petróleo, solicitar alternativas de transporte; exigir que los representantes gubernamentales trabajen por la población y no por el lobby energético, sobretodo petrolero. Exigir que las normas ambientales sean estrictas con estas empresas. Si no hay una protesta que se haga sentir en los Estados Unidos los estadounidenses tendrán que continuar viviendo en sus últimos días: último día de trabajo; último sanduche de camarones; última langosta; última bañada en el mar; última casa; etc.

Lo hecho, hecho está, el problema son las consecuencias. Los gobiernos cuando autorizan ese tipo de proyectos presionados por el lobbing de estas grandes empresas y por comisiones económicas que reciben se olvidan que el mandato que les ha dado la población es de proteger los bienes y servicios en beneficio de la colectividad que a través de los impuestos paga por ello. Los representantes políticos van concediendo territorios, mares, lagos, ríos y flexibilizando las leyes ambientales. A veces mintiendo a la población, engañándola bajo el juramento que se tomaron las medidas adecuadas pero cuando ocurren los accidentes, se lavan las manos.

Autora: Clara Rodríguez, Periodista independiente

May 27 2010 06:42 am | General | No Comments »