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La integración de Sudamérica

Wednesday 19 March 2008

Por José R. Uzal

Cuando Chávez arribo a Buenos Aires domingo 5 de agosto de esta año, manifestó su apoyo a la candidata presidencial Cristina Kirchner, esposa del presidente Nestor Kirchner. Dando por hecho que Cristina ganaría las elecciones declaró "vamos a un nuevo piso de las relaciones ahora con el nuevo periodo de Cristina, Dios mediante, ella ha dicho cosas bien interesantes, porque le preguntan en vez de preguntarle por Argentina, le preguntan por Chávez y Chávez, ella los mata rápido, no da pie a ambigüedades, la importancia de la relación, la integración de Sudamérica".

El día anterior a la llegada de Chávez a Buenos Aires, un miembro prominente de la ¨Boliburguesia¨, el venezolano-americano Guido Alejandro Antonini Wilson, arribo al aeroparque Jorge Newbery en la capital argentina. Venia procedente de Venezuela, en un avión fletado por el Gobierno Argentino y acompañado por altos funcionarios del gobierno argentino y empleados de PDVESA, empresa estatal que controla el crudo venezolano. Antonini había viajado anteriormente a Argentina once veces, pero esta vez fue detenido por portar un maletín con USD$790,000 en efectivo. La aduana decomiso los fondos, Antonini permaneció en Buenos Aires varios días y regreso a su domicilio en Key Biscayne, sin haber sido detenido ni encausado.

En septiembre la Embajada Argentina en Washington le entrego al Departamento de Estado un pedido de extradición de Antonini para que declarara en una causa por presunto contrabando de dinero.

Cristina Kirchner tomo posesión de la presidencia Argentina el 10 de diciembre. Dos días después las autoridades federales en Miami presentaron cargos alegando que el dinero en el maletín decomisado en Argentina era una contribución ilegal de dinero venezolano a la campaña presidencial de Cristina Kirchner y detuvieron a 3 venezolanos y un uruguayo acusados de ser agentes extranjeros sin estar inscritos. Guido Alejandro Antonini Wilson no fue detenido ni se presento ningún cargo a pesar de estar bajo orden de aprensión internacional por el gobierno argentino.

La oficina del Fiscal Federal en Miami declaro la existencia de un complot por agentes extranjeros para manipular a un ciudadano americano, para mantener callado un incipiente escándalo internacional. si se revelaba que la fuente del dinero era el gobierno de Chávez.

Mientras la prensa mundial y las autoridades federales se entretienen en encausar alegados agentes extranjeros, usando un blanqueo de dinero como excusa, Chávez cuenta con un aliado más en su meta hacia la integración de Sudamérica.

Es inconcebible que Chávez pudiera comprar la presidencia Argentina con $790,000 enviados en una maleta el día antes que su avión presidencial llegara a Buenos Aires donde podía haber traído impunemente todo el dinero que se necesitaba.

Las relaciones entre Argentina y EE.UU han estado casi paralizadas durante el gobierno de Nestor Kirchner el cual prefería hacer negocios con los latinoamericanos. Principalmente, su buen amigo Chávez el cual ayudo a Argentina comprando billones de dólares del Gobierno Argentino y vendiéndoles energía a precios ventajosos durante momentos dificultosos. Argentina por su parte ayudo a Chávez a entrar- todavía en veremos-al MERCOSUR y apoyando la fallada candidatura de Venezuela al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. La meta final es la integración de Sudamérica.

No hay duda que Chávez ayudo a la campaña de Cristina Fernández de Kirchner, pero no hay duda tampoco que la ayuda no fue de solamente $790,000. Con este “escándalo” Chávez se anota otra victoria y consolida un aliada en Argentina. El dictador electrónico continuara usando los billones de petrodólares que recibe para llegar a su meta real la integración de Sudamérica bajo la Revolución Bolivariana.

José R. Uzal (uzal@msn.com) escribe para el Latino Semanal., en West Palm Beach FL, sobre temas de interés para los hispanos parlantes.

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Un cóctel venenoso

Wednesday 19 March 2008

Por José R. Uzal

En EE.UU. solamente hay problemas migratorios en años de elecciones o de depresión económica. Este es un año de elecciones, en el medio de una guerra cada día menos popular, con un presidente con baja aprobación y una economía en decadencia. Esto es la receta de un cóctel venenoso para los hispanos. Especialmente para los ilusos indocumentados. Digo ilusos porque nadie sabe cuantos indocumentados hay ni de donde vinieron.

Las cifras cambian. 20 millones, 15 millones 12 millones. La última cifra parece ser la más aceptada. Según el censo los inmigrantes ilegales son el 4% de la fuerza laboral y el 5% de la población (el 1% de diferencia son los menores, ancianos y amas de casa). Solo el 48% de los indocumentados son hispanos pero somos los que: “no hablamos Ingles, no nos adaptamos al credo americano y no queremos abandonar nuestra ciudadanía original y según académicos eruditos, estamos destruyendo esta sociedad”. Somos una perfecta “arma de distracción masiva”. Los candidatos a la presidencia prefieren hablar de los peligros de la inmigración que tener que enfrentarse a los votantes con temas importantes como la guerra, la salud y la economía.

Desafortunadamente los hispanos que vivimos en esta gran nación, no somos percibidos como un bloque político. Somos un mercado que consume casi un trillón de dólares. Con ese enorme poder adquisitivo los vendedores americanos nos contactan en español. Podemos consumir esa enorme cantidad porque legales o ilegales, trabajamos. Los políticos saben que en realidad no somos un bloque importante de votantes. Los hispanos que votan no lo hacen como hispanos; votan con la misma información y con las mismas motivaciones que el pueblo estadounidense y los hispanos indocumentados no votan.

Es obvio que quien hizo la decisión de usar la inmigración como tema en estas elecciones no tenia la menor intención de resolver el problema de la ilegalidad migratoria, ni de mantener nuestra seguridad nacional. Si hubiera habido seriedad en el tema no se hubiera enfocado solamente en la frontera sur y los latinoamericanos. Una reforma migratoria comprensiva tomaría en consideración todas las fronteras, todos los puertos de entrada así como el control de quien entra al país y quien y cuando salen. El preocuparse de quien es indocumentado y cuantos indocumentados entran por la frontera sur son temas secundarios que se pueden resolver si el gobierno decide establecer e implementar una política migratoria justa y sin prejuicios. El construir una muralla en la frontera sur para aparentar resolver el problema es reírse del pueblo americano.

Podemos desfilar, protestar y gritar contra la política migratoria pero si no acudimos a las urnas y votamos nuestra conciencia y nuestros intereses, nadie nos va poner atención. Si no votamos seguiremos siendo un bloque económico de un poder adquisitivo de casi un trillón de dólares, con mujeres bonitas y buena comida.

La democracia es un sistema justo cuando se usa el voto. Los Congresistas y los Senadores que incendiaron la opinión pública contra los hispanos, legales e indocumentados, merecen ser “deportados” con nuestro voto.

Ellos votaron basados en sus conciencias, nosotros con mucho respeto, tenemos que hacer lo mismo. Si no los botamos con muestro voto nos van a botar de aquí tarde o temprano.

José R. Uzal (uzal@msn.com) escribe para el Latino Semanal., en West Palm Beach FL, sobre temas de interés para los hispanos parlantes.

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Los extranjeros

Wednesday 19 March 2008

Por José R. Uzal

“En Dios confiamos” anuncia la nación en avisos impresos en la moneda nacional. “Somos un nación cristiana” alegan los políticos y los comentaristas y los clérigos en el continuo dialogo nacional. “Una nación bajo Dios” reza el Compromiso de Alianza. Nadie niega que nuestras raíces, la base de nuestra moral y nuestras costumbres sean Judeo-Cristianas. La Santa Biblia rige, con sus enseñanzas la vida cotidiana de millones de norteamericanos. Unos la interpretan literalmente y otros actualizan sus preceptos y la interpretan alegóricamente. Lo cierto es que el 90% de nosotros creemos en Dios y Jesús el Salvador. Esto nos compromete a practicar lo que predicamos.

En la primera contienda de la temporada electoral hemos visto a un candidato, ex-pastor Bautista con pocos fondos, ganarle a un Mormon el cual se gasto veinte veces más en la contienda. Evidencia de que la religión es y seguirá siendo un factor importantísimo en la vida política de EE.UU.

Los estrategas políticos de ambos partidos, respondiendo al las demandas populares, han hecho la inmigración uno de los temas mas importantes en las elecciones primarias y sin duda lo será en las generales en noviembre.

Ya hemos establecido que la forma mas rápida de identificar a un político racista o ignorante en materia migratorias es la ausencia de la “s” al referirse a las fronteras. Cualquiera que se refiera a una frontera no tiene la menor intención, ni la menor idea de cómo resolver la presente crisis migratoria.

Lo interesante de todo esto es que la respuesta de cómo tratar a los inmigrantes la encontramos en el Antiguo Testamento. Los primeros cinco libros que tenemos en común con el Torah judío nos muestran que la inmigración no es un fenómeno nuevo y que la Palabra de Dios nos da las pautas para lidiar con los extranjeros.

La primer y mas importante referencia sobre los extranjeros la encontramos en Levíticos 19,34 “Será para ustedes como un nativo mas y lo amaras como a ti mismo pues también ustedes fueron extranjeros en Egipto”. En el Antiguo Testamento se distingue entre los extranjeros de paso y el extranjero que se ha instalado en el país solicitando asilo y protección a la comunidad (Génesis 23,4; Exodo2, 22 y 18,3). El extranjero se vera obligado a ser un empleado pero el empleador no tiene derecho a tratarlo como un esclavo (Deuteronomio 24,14) “No explotaras al jornalero pobre e indigente, tanto si es uno de los tuyos, como si se trata de un extranjero que reside en tu tierra o en tu ciudad”

Levítico 24,22 obliga igualdad de deberes a los extranjeros “la misma justicia usaran con el extranjero y con el nativo. Yo soy el Señor, tu Dios”. Igualmente los extranjeros están sometidos a las prohibiciones éticas y religiosas de la sociedad en que viven (Levítico 24,16.

Cumplir con los preceptos bíblicos no es defender la ilegalidad. Sabemos que “le debemos al Cesar los que es del Cesar y Dios lo que es de Dios” pero antes de vituperar, acusar, maltratar, explotar y abusar de los indocumentados debemos recordar, como la nación Judeo-Cristiana que nos autodenominamos, que los extranjeros “Será para ustedes como un nativo mas y lo amaras como a ti mismo pues también ustedes fueron extranjeros en Egipto” Levitico 19,34.

Los candidatos presidenciales que utilizan la religión y la inmigración para sus fines políticos tienen que tener en cuenta la palabra de Dios sobre estos temas.

José R. Uzal (uzal@msn.com) escribe para el Latino Semanal., en West Palm Beach FL, sobre temas de interés para los hispanos parlantes.

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No tienen idea

Wednesday 19 March 2008

Por José R. Uzal

Los candidatos a la presidencia han decidido hacer la inmigración ilegal uno de los principales temas de la contienda electoral. El problema es que ninguno de los candidatos, sin importar su afiliación, tiene la menor idea de cual es el problema y menos de cómo solucionarlo. Ninguno osa denunciar la construcción de una muralla inútil y contraproducente en la frontera sur. Todos enfocan el debate en dicha frontera pero no proponen una reforma migratoria. No entienden que el problema de los indocumentados y la reforma migratoria son dos temas diferentes.

Hasta el momento el debate ha sido básicamente como expulsar o como explotar a los mexicanos y a todo aquel que entro por la frontera sur. El debatir una propuesta que no reforme el sistema migratorio, que solo tome en consideración un grupo y una frontera y que no indique de donde van a venir los fondos para ponerla en vigor, es demostrar ignorancia o cinismo.

El poeta ingles Lord Tennyson dijo: no hay peor traición que una buena acción con mala intención.

Una “buena acción” seria debatir la seguridad de “todas las fronteras”, controlar el flujo de extranjeros, agilizar el otorgamiento del asilo político, modernizar la burocracia que fiscaliza la inmigración, determinar las necesidades del país para atraer a los profesionales que se requieren, hacer cumplir las leyes vigentes y castigar severamente a los patronos que no las cumplan. Identificar el número real de indocumentados y proveer los fondos necesarios para implementar todas estas acciones. La “mala intención” es debatir soluciones que solo toman en cuenta una frontera y un grupo.

Ninguno de los candidatos demuestra conocer que la Oficina del Presupuesto del Congreso y varios otros grupos que estudian esta materia indican que solo el 46% los indocumentados entran por la frontera sur de Estados Unidos. El 54% entra legalmente por todos los puertos de entrada y se quedan aquí al caducar sus visas. Aparentemente tampoco saben que es fácil quedarse en EE.UU. porque 85% del presupuesto para el control de la inmigración se usa, por razones políticas, en la frontera sur.

El vacío creado por la falta de liderazgo por parte de la administración ha empujado a los Estados a considerar y en algunos casos implementar sus propias leyes migratorias. En el 2007 se implementaron 244 leyes u ordenanzas en 46 Estados. La inmigración y el control de las fronteras es una tarea federal que no se debe relegar a los Estados. Los candidatos no parecen estar concientes de que fragmentar el problema no es la solución.

José R. Uzal (uzal@msn.com) escribe para el Latino Semanal., en West Palm Beach FL, sobre temas de interés para los hispanos parlantes.

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Con Dios y con el diablo

Wednesday 19 March 2008

Por José R. Uzal

Defender la ilegalidad es imposible en un país de leyes. Abogar a favor de los indocumentados solo ha causado ponerlos en peligro y aumentar la animosidad contra todos los hispanos.

Los grupos políticos hispanos han estado usando los indocumentados para ganar poder e influencia. Todos los que hemos sido indocumentados experimentamos en carne propia el miedo a ser detectados y la explotación sufrida a manos de patronos sin escrúpulos. Conocemos lo que es tener que vivir en pocilgas, hacinados con otros indocumentados, pagando altos alquileres. Recordamos lo difícil que era sobrevivir en un país de costumbres e idiomas diferentes sin amigos ni familiares. Solo el deseo de mejorar la vida de nuestras familias nos mantenía luchando. Hoy estos grupos han triunfado en hacerle perder el miedo de ser identificados y deportados a los indocumentados. Han imbuido a los indocumentados con la creencia de que tienen derechos legales más allá de los derechos humanos. El resultado ha sido el traer el tema a la palestra nacional exponiendo a los que luchan en las sombras por una vida mejor a redadas, perdida de beneficios, vituperios, agresiones personales y deportaciones.

Los que estudiamos y vivimos este tema tenemos la obligación de exponer la culpabilidad del gobierno federal que le permitió a las grandes empresas llenar los trabajos que no pudieron exportar con indocumentados. Debemos denunciar a los que mezclan el luchar por una reforma migratoria con los problemas en al frontera sur. Estamos obligados a mostrar la culpabilidad de los gobiernos de América latina acostumbrados a vivir de las remesas de los indocumentados. Tenemos que desenmascarar a los nativistas que nos consideran a todos intrusos y aclarar que no todos los indocumentados son hispanos y que no todos los hispanos no son indocumentados. También debemos exponerle a derecha religiosa, opuesta al abortos, que no hay seres humanos ilegales solo indocumentados Todas son posiciones defendibles y validas que manifestar sin estar con Dios y con el diablo.

Estados Unidos necesita una reforma integral de sus leyes migratorias. Esa reforma no puede ignorar la necesidad de establecer un programa de asilo político justo y rápido. La reforma integral tiene que tomar en consideración la necesidad de implementar un sistema migratorio que controle los extranjeros que entran, por que razón entraron, donde se alojan mientras están en el país y cuando salieron. La reforma integral tiene establecer que todos los inmigrantes que quieran entrar a Estados Unidos, sin miramiento al país, región o continente de procedencia, sean tratados de la misma forma, bajo las mismas leyes y sin tener que esperar años por una decisión.

El dialogo de los candidatos presidenciales y los foros políticos domésticos tienen que separar los problemas en la frontera con México y la situación deplorable en que se encuentra nuestro sistema migratorio. Una vez que se aparten los dos temas, el gobierno de México tendrá que jugar un importante papel en este nuevo debate. No podemos defender a los hispanos indocumentados sin presentar las causas de la explosión migratoria.

José R. Uzal (uzal@msn.com) escribe para el Latino Semanal., en West Palm Beach FL, sobre temas de interés para los hispanos parlantes.

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